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La paciencia, la gran aliada

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Los enfermos de Alzheimer y otras demencias nos enseñan mucho sobre la paciencia que nos ayuda a ser mejores personas. Vivimos en un mundo que está marcado por las prisas y a menudo estamos programados para hacer muchas cosas a la vez: ocuparnos de nuestro trabajo, la familia, la casa, los amigos, las aficiones, etc. y nos cuesta parar, ya que nos parece que si lo hacemos estamos perdiendo el tiempo y nos embarga un sentimiento de impaciencia. Cuando en nuestra vida se incorpora una persona con demencia producida por el Alzheimer o por alguna otra enfermedad, nos obliga a pararnos ya que estas personas enfermas necesitan que les tratemos con calma, con atención plena y con un afecto genuino.

Poco a poco he ido aprendiendo a ser más paciente, y he de reconocer que mi maestra principal ha sido mi madre, enferma de Alzheimer. Mientras me ocupé de ella, me vi obligada a reducir mi velocidad de acción y no fue fácil; al principio lo pasé mal pero poco a poco lo fui consiguiendo: aprendí a observar lo que expresaba su rostro y su cuerpo y a estar en sintonía con su lenguaje no verbal que era muy poderoso; también aprendí a disfrutar de los momentos que pasaba con ella. Cuando paseábamos me adaptaba pacientemente a su paso. Fue todo un aprendizaje que paulatinamente fui incorporando a los otros aspectos de mi vida.

A pesar de todo no fue un proceso de aprendizaje lineal, sino que de vez en cuando retrocedía; por ejemplo, una vez, la fui a visitar a la residencia y la quise llevar a la terraza que había sobre el edificio para andar un poco, ya que esta actividad le encantaba. Cogimos el ascensor y fuimos primero al segundo piso, donde estaba su dormitorio, para llevar una botella de champú que había comprado para ella. Al salir del ascensor le dije que esperara y que se agarrara a la barra que había en el pasillo mientras yo iba a la habitación, transcurrió menos de un minuto y cuando salí, mi madre ya no estaba allí, me asusté bastante y no sabía qué hacer. Entonces me di cuenta que en frente de donde la había dejado había una puerta que daba a una escalera, abrí la puerta y vi que mi madre estaba tendida en el suelo, había saltado cuatro escalones y estaba en el rellano, ella estaba tranquila y sonriente: le pregunté si le dolía alguna parte del cuerpo y me dijo que no, intenté levantarla con mucho cuidado y delicadeza y lo conseguí. La ayudé a subir los cuatro escalones y fuimos a su dormitorio en lugar de ir a la terraza y la senté en una silla. Ella seguía sonriendo todo el rato y le puse música muy relajante que a ella le encantaba y se quedó muy tranquila. La cuidadora que la acostó me confirmó que al desnudarla vio que no tenía moratones en su cuerpo y, tal y como yo le había indicado, le hizo un masaje con alcohol de romero que le relajó el cuerpo después de la caída.

Esta experiencia me hizo pensar mucho y me ayudó a aprender a tener más paciencia, ya que comprendí que su caída se había producido debido a mi impaciencia, ya que no la tenía que haber dejado sola en el pasillo, sino que tenía que haberla llevado a la habitación conmigo, lo cual no hice porque me parecía que perdería demasiado tiempo, y como dice un dicho castellano: “vísteme despacio que tengo prisa”.  

Poco a poco, gracias a mi madre y a otras experiencias, me he ido convirtiendo en una persona más paciente, lo cual no solo me ha beneficiado a mí y a mi entorno, sino que especialmente benefició a mi madre que pudo percibir mi tranquilidad y por ello se sentía mejor. Estoy muy agradecida a mi madre que ha sido una de mis maestras principales en el arte de ser paciente.

Otra gran maestra ha sido observar la naturaleza donde todo evoluciona a su tiempo como podemos ver en la imagen del principio del articulo donde una niña cuida un árbol pequeño que con los años se convertirá en un árbol muy grande, sin prisas ya que todo sucederá en su momento.

Como dice Roy T. Bennett (en línea, 28 de marzo de 2023): “la paciencia no es la habilidad de esperar. Es estar calmada sin importar lo que pase, transformar las experiencias en oportunidades de crecimiento y tener la fe para creer que finalmente todo se solucionará mientras esperas”

 20 de agosto de 2023

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